sábado, 30 de abril de 2011

treinta.

Y me da igual el cómo llegó a mi vida, ni siquiera me importó, me olvidé de mirar atrás, de hacerme preguntas de cómo pudimos llegar tan alto. Solo sé que me siento segura volando contigo, que cuando te ríes conmigo es más fácil quererte. Al fin y al cabo si todo fuera casualidad dolería demasiado. Aunque no tanto, como cuando me quedo inmóvil observando cómo se te eriza el vello al repasar tu nuca con las yemas de mis dedos. Y sé que cortarías el tiempo al despertar, te girarías para besarme, como tantas veces como nuestro cuerpo aguantara y entonces a mí, a mí... se me olvidaría respirar.








Sin reflexionar, inconscientemente, irresponsablemente, espontáneamente, involuntariamente, por instinto, por impulso, irracionalmente. En realidad no tengo argumentos lógicos, ni siquiera improvisados.

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